CASCAR LA EDUCACIÓN: CERRAR EL I.E.S. «LA RÍA»

26 - mayo - 2009 Huelva

La educación es un proceso socializante (que no socialista) y endo-cultural (que no intercultural) de las personas que vehicula el desarrollo de sus capacidades, habilidades, destrezas (…) y formas de comportamiento ordenadas con un fin social. El término educación se refiere sobre todo a la influencia ordenada ejercida sobre una persona para formarla y desarrollarla a varios niveles. Con la educación se persigue, a grosso modo, una serie de objetivos entre los que destacamos el de incentivar el proceso de estructuración del pensamiento, de la imaginación creadora, de las formas de expresión  y de comunicación; el favorecer el proceso de maduración en lo sensorio-motor, la manifestación lúdica y estética, la iniciación deportiva y artística, el crecimiento socio afectivo, y los valores éticos; el estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal, de solidaridad y cooperación, etc. 

 Cascar significa, en una de sus acepciones, quebrar, romper; en otra, hablar, rumorear. El título del artículo alude directamente a la primera pero se refiere, de forma colateral política, a la segunda. Nada tiene que ver con que la Delegada de Educación se apellide Cascales, pero sí da la maldita coincidencia. Resulta que la socialista Delegada de Educación (¿o es independiente?) ha tomado una decisión al parecer irreversible: cerrar el Instituto «La Ría». Si es irreversible, pocas cosas me parecen más vergonzantes que cerrar un centro de enseñanza, porque comporta despreciar el derecho fundamental a la educación.
 La política social del PSOE y de la Junta de Andalucía camina por ese derrotero, el del cierre de instituciones docentes. «La Ría», instituto creado a partir de dos colegios públicos (Martín Alonso Pinzón y Doñana), desarrolla una función educativa y social de primer orden en una barriada de Huelva (La Orden) muy castigada por el paro, la delincuencia y la drogadicción. En este contexto social, viene la señora Cascales, Delegada de Educación (maestra para más señas) y ¡hala! a cascar el Instituto de Secundaria. Después, cascará, junto con los políticos de su cuerda demagógica, que a pesar de su denodado esfuerzo por evitar el cierre, ha sucumbido a las presiones de sus superiores.
 Señora Delegada de Educación: si ha sucumbido, dimita, váyase, pero no casque por debajo lo que no se atreve a denunciar y/o rechazar por arriba. ¡Váyase! Que no tiene alumnado, que no es rentable, pretenden justificar. Millones dilapidan en la Junta dando cargos e inventándose funciones a cientos de paniaguados militantes del Partido casi único. Y eso sí es rentable. Lo rentable es lo económico, dicen los socialistas antisociales. La gran labor social de ese Instituto no es rentable para el PSOE de Huelva. Son rentables las dietas que se embolsan, los complementos de productividad que reciben, los enchufes que solapan, eso sí es rentable. ¡Habráse visto tanta desvergüenza política, tanto cinismo, tan descomunal hipocresía! A los alumnos, como a los huérfanos o a los niños abandonados o a los ancianos desamparados, se les disgrega, se les recoloca en otros centros docentes. Como ganado que se vende. Más de cien alumnos desalojados de su centro de enseñanza por obra y gracia de la incuria, de la ineptitud, de la incompetencia y de la falta de valores sociales de la Junta de Andalucía y de su Delegada en Huelva.
 ¿Y el profesorado? Bueno, esos señores, a obedecer como está mandado. Que lo manda Griñán, el rojo, y lo ejecuta Cascales, la maestra ¿independiente? Para reirse por no llorar.

 Esto es lo que hay. Con estos mimbres políticos no se puede hacer mejor cesto. El gasto, en comidas. A los alumnos y profesores, que les dén… PSOE antisocial.
 Un saludo.